El dios muerto

En los últimos años, una noticia imposible sacudió a fieles, eruditos y gobernantes de todo Golarion: un dios murió.

En Iobaria, como en otros lugares, este hecho se recuerda no solo por su dimensión teológica, sino por las consecuencias prácticas y emocionales que dejó entre sus antiguos devotos y en la política de regiones enteras.


Consecuencias

La muerte de un dios no se vivió como una abstracción. Desató conmoción, crisis de fe, rumores y reacomodos de poder entre quienes dependían de su culto, su protección o su legitimidad.

En una tierra dura y fragmentada como Iobaria, eso basta para alimentar nuevas tensiones.


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